Arlés son dos mil años de mirada. Los romanos levantaron una arena y un teatro; Van Gogh pintó el café y la noche; las Rencontres la hicieron ciudad de fotografía; y LUMA le dio una torre de acero espejado. Un fin de semana lo contiene todo, si uno camina y deja que el Ródano marque el paso.
I. Día uno — la ciudad antigua
Empiece por la Arena y el Teatro antiguo, luego siga el camino de Van Gogh hasta el Café la Nuit, en la place du Forum, y el patio del antiguo hospital. Termine entre los cipreses y los sarcófagos de los Alyscamps, la vía romana de los muertos.
«En Arlés el pasado no está tras un cordón — es el muro en que uno se apoya para la sombra.»
II. Día dos — el mercado y el arte nuevo
El sábado pertenece al gran mercado del boulevard des Lices, luego a las galerías de las Rencontres en verano y al parc des ateliers de LUMA todo el año. Almuerce en una plaza, una hora junto al río, y la Camarga a poca carretera al sur cuando esté listo para dejar la piedra.