La Riviera premia la contención. Tres días bastan para una ciudad, dos pueblos encaramados y un cabo — siempre que no intente recorrer toda la costa en una tarde. Instálese en Niza, deje el coche para las cornisas, y haga el resto a pie.
I. Día uno — Niza
Pase la mañana en el casco antiguo y en el mercado del cours Saleya, la tarde arriba en Cimiez con el museo Matisse y las ruinas romanas. Camine el Paseo de los Ingleses a la hora azul, cuando la playa de guijarros calla y la bahía toma el color que dio nombre a la ciudad.
«La Riviera se toma a pequeños bocados — una ciudad, una terraza, un mar cada vez.»
II. Días dos y tres — los pueblos y el cabo
Tome la Moyenne Corniche hasta Èze, luego tierra adentro hacia Saint-Paul-de-Vence y la Fondation Maeght. Dedique el último día a Cap Ferrat y a la Villa Ephrussi de Rothschild, o empuje al este hasta Menton y la frontera italiana para almorzar sobre la bahía.