Vista desde la carretera, la Cité de Carcassonne apenas parece real — un doble anillo de murallas y cincuenta y dos torres en pimentero coronando una colina sobre el Aude, la mayor ciudad amurallada de Europa. Es una fortaleza de libro de estampas, y por una vez el libro cuenta algo cercano a la verdad.
I. La doble muralla
Dos recintos completos ciñen la ciudad, con entre ellos amplias liñas de hierba donde se da toda la vuelta a pie. Dentro, callejas estrechas llevan al Château Comtal, un castillo dentro del castillo, y a la Basilique Saint-Nazaire con sus vidrieras medievales. Los muros se remontan a Roma y a los visigodos; la silueta es medieval, e inolvidable.
«Una fortaleza de libro de estampas — y por una vez el libro dice la verdad.»
II. Los cátaros y Viollet-le-Duc
En el siglo XIII fue una plaza fuerte cátara, tomada en la brutal cruzada albigense que quebró la independencia del Midi. La ciudad cayó luego en ruina, y lo que hoy se alza debe su espectacular restauración a Viollet-le-Duc en la década de 1850 — los tejados cónicos son suyos, y el debate sobre ellos nunca ha cesado del todo. La historia que hay debajo es bien real.
III. La ciudad baja y el canal
Al otro lado del río, la Bastide Saint-Louis, la ciudad baja, es un damero de plazas y plátanos trazado en la Edad Media, con el Canal du Midi cruzándolo de camino de Toulouse al mar. Alójese abajo por los mercados y la vida diaria, y guarde la Cité iluminada para el regreso de noche.